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Informe Final

MARIA ISABEL MORENO & CHRISTIAN DEVENISH

Ganadores - Concurso de pintura

FAUNA & FLORA INTERNATIONAL 100% FUND
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN DE RECURSOS BIOLÓGICOS ALEXANDER VON HUMBOLDT
BECAS PARA ESPECIES AMENAZADAS
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA, SAN ANDRÉS

BOGOTÁ, COLOMBIA

2003
CONTENIDO



INTRODUCCIÓN

Las especies de aves insulares alcanzan a ser aproximadamente la mitad de las especies en peligro a nivel mundial, éstas juegan un papel importante en el conocimiento biogeográfico y evolutivo (King 1985). Conocer sus poblaciones, ecología y su distribución, así como los impactos que enfrentan son herramientas indispensables para tomar medidas de conservación que a su vez ayuden a la protección de especies similares en el mismo hábitat.

En las Islas del Caribe existen 85 especies de aves la mayoría endémicas de las cuales el 14% están extintas, 14% en peligro critico, 24% en peligro, 28% vulnerables y el 17% en bajo riesgo (IUCN 2002), lo que da una medida de la vulnerabilidad de las especies insulares. Vireo caribaeus es un ave endémica de la Isla de San Andrés en el Caribe Colombiano (Bond & de Schauensee 1942, Hilty & Brown 1986) se encuentra catalogada en peligro crítico de extinción (CR) según los criterios de la UICN por su restringido rango de distribución, la fragmentación de su hábitat y la continua reducción de su población (Rosselli & Estela 2002, Hilton-Taylor 2000). Las principales amenazas que presenta son el alto grado de fragmentación de los hábitats de la isla, la sobrepoblación humana, la construcción de complejos turísticos, la tala y la quema para la agricultura y la ganadería, falta de manejo por parte de las autoridades, el desconocimiento de la existencia de la especie por parte de los habitantes, las especies introducidas y las catástrofes naturales (Rosselli & Estela 2002).

Este Vireo es un residente común, que posee un territorio de reproducción de 0.5 ha (10 machos solteros cantando en un área de 5 hectáreas), su abundancia no ha cambiado desde (1948 Bond & de Schauesensee 1942, Bond 1950, Russell et. al 1979, Barlow & Nash 1985, Tye & Tye 1991, Bond 1993, Rosselli 1998). Barlow and Nash (1985) sugieren que la especie está restringida únicamente al tercio sur de la isla, en un área calculada de 17 km2, años más tarde es reportada en la zona norcentral de la isla (Tye & Tye 1991) y como ampliamente distribuida en un área de 1863 ha (ca. 19km2) no urbanas con una población estimada entre 8026 y 14792 individuos (Rosselli 1998).

Es necesario involucrar activamente a las comunidades locales para lograr una apropiación de la especie por parte de la población pues en esta recae la última responsabilidad de conservar la fauna y la flora. Proyectos similares demuestran como un acercamiento con la gente fortalece las relaciones hombre naturaleza y eleva la conciencia de conservación (Salaman et al. 2003, Lasso 1996, Bennet datos sin publ.)

Este proyecto se enmarca dentro de los objetivos 1, 2, 3 de la estrategia nacional para la conservación de las aves de Colombia (Renjifo et. al 2000) y cumple las funciones de conservación, desarrollo sostenible y educación ambiental propuestas en el plan de manejo de la Reserva de Biosfera Seaflower (Coralina 2002)

MÉTODOS

Ecología del Vireo de San Andrés
El género Vireo comprende 32 especies arbóreas restringidas a la parte continental e islas del hemisferio occidental (Stiles et. al 1995). El Vireo de San Andrés es común en zonas de arbustos y manglar (Bond & de Schauesensee 1942, Bond 1950, Russell et. al 1979, Barlow & Nash 1985, Tye & Tye 1991, Bond 1993)Está presente en todos los hábitats de la isla, de los cuales parece preferir un estrato arbustivo y/o sotobosque de vegetación densa, presentando diferencias significativas entre las densidades poblacionales en los distintos hábitats, siendo los cultivos de coco con vegetación arbórea y el bosque de manglar los que poseen la mayor densidad (Rosselli 1998).

Su comportamiento de forrajeo es más activo y enérgico que el de otros Vireos, su dieta se basa en artrópodos y orugas que rebusca desde unos pocos centímetros del suelo hasta 5m en vegetación arbustiva y ocasionalmente hasta los 10m en árboles (Barlow and Nash 1985). Consume esporádicamente frutos, los cuales a su vez forman parte de la dieta de sus pichones (Rosselli 1998).

Su nido típico de la familia, es en forma de una pequeña copa suspendida en la horqueta de una rama, y su nidada es dos huevos. El canto se asemeja al de otros Vireos del grupo Griseus compuesto por tres diferentes tipos de cantos (Barlow & Nash 1985).

Área de Estudio
La Isla de San Andrés está ubicada entre 12°28'58" - 12°35'55" L N y los 81°40'49" - 81°43'23" L O. Posee una forma alargada de 12.6 Km. con un ancho variable; siendo el valor máximo de 3.17 Km. Su superficie ha sido estimada en 27 km2 (Coralina 2002). Forma parte del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, las cuales comprenden una serie de islas oceánicas, atolones y bancos de coral alineados en dirección NNE. Aunque geográficamente está más cercano a Centro América que a Sur América, el archipiélago ha sido parte de la Republica de Colombia desde 1822 (Figura 1, Geister et al. 1997).

En la Isla de San Andrés se encuentra un sistema montañoso que define claramente dos vertientes con una altura máxima de 100m. Este sistema se encuentra distribuido a lo largo de la zona central de la isla, en el cual se forma un valle interno que da origen a la laguna natural Big Pond. San Andrés no cuenta con corrientes permanentes de agua dulce.

La Isla de San Andrés tiene una temperatura media anual de 27.4 ° C, y una precipitación total anual de 1900 mm. El régimen de distribución de lluvias está distribuido en dos períodos marcados: el de sequía entre febrero y abril y el de lluvias de junio a diciembre (Díaz et al. 1996), donde la vegetación prolifera vertiginosamente en contraste con la época seca que hace que las hierbas desaparezcan y los árboles pierdan sus hojas.

Actualmente la vegetación de la isla se encuentra altamente fragmentada, como resultado de una larga intervención humana por parte de sus primeros colonizadores y por la siembra de gran cantidad de palmas de coco, base de la economía de la isla durante el siglo XIX hasta los inicios del XX (Pearson 1985). Del bosque originario de la isla solo quedan unos pocos remanentes intervenidos, junto con los manglares que prevalecen en el costado oriental, los cuales se encuentran legalmente protegidos. Ambos forman parte de la denominada zona núcleo de la reserva de biosfera. El estrato arbustivo es el más representativo y se encuentra asociado a bosque ralo y/o palmas de coco, árboles frutales y árboles nativos asilados y por lo general se localiza en las zonas de mayor pendiente, su uso potencial es para la conservación de las reservas hídricas, fauna y flora. Los pastos por lo general están rodeados de cercas vivas al igual que los cultivos, con un área promedio cultivada de una hectárea, éstos se ubican en las partes planas, como son los costados y la zona sur (para detalles de la vegetación ver IGAC-Coralina 1998).

Según las proyecciones del censo piloto de 1999 para el año 2005 se estiman cerca de 70 000 personas. La densidad de población en el centro poblado de North End, el cual corresponde a la cabecera municipal es muy elevada con 70 hab./Ha, La Loma y San Luis son los sectores tradicionales de la isla con 30 hab./Ha. La población está dividida entre raizales, etnia cuya lengua materna es el idioma criollo o creol, minoría que representa un 40% y por inmigrantes continentales, principalmente de la costa atlántica colombiana, atraídos por el auge del comercio y el turismo a partir de la declaración de puerto libre en 1953. Entre estos grupos se han presentado procesos bruscos de interacción, lo que ha dejado como resultado la preponderancia de culturas foráneas sobre la cultura de los habitantes originarios, dando como resultado serios conflictos, económicos, sociales y culturales (POT 2001).

Han sido cinco procesos que han despertado el cuestionamiento de los pobladores de la isla acerca de la crisis ambiental, social y económica que enfrentan:

  1. El reconocimiento de la etnia Raizal
  2. La creación de la oficina de control y circulación de residencia - OCCRE
  3. La creación de la Corporación para el desarrollo sostenible del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina - Coralina
  4. formulación por parte de la gobernación del plan de ordenamiento territorial POT 2001-2009
  5. Declaración del archipiélago por parte de la UNESCO como Reserva de Biosfera "Seaflower" en el año 2000

La sumatoria de estos eventos ha sido el motor de desarrollo de varios programas de investigación por parte de Coralina y del Instituto de Estudios Caribeños - Sede San Andrés de la Universidad Nacional de Colombia, entre otras instituciones donde se adelantan estudios con el fin de ahondar sobre los recursos naturales, su territorio y su cultura.

La isla de San Andrés es un territorio frágil en proceso de recuperación, en el cual hay que reconocer y rescatar las diferentes manifestaciones culturales, las cuales están basadas en diferencias tanto del uso del territorio, como de jurisdicciones y formas de expresión. Así mismo, el turismo debe encaminarse a la promoción de su riqueza biológica, paisajística y cultural.

FIGURA 1. San Andrés Isla - tipos de vegetación.

Distribución, monitoreo de la población y estado de conservación de V. caribaeus

Conteo Puntuales
Se recolectó información durante cinco meses de estudio, cubriendo el fin de la temporada de lluvia y gran parte de la de sequía. Desde noviembre 2001 hasta marzo 2002. Se seleccionaron 42 puntos, usando una malla de puntos esparcidos de 750 m cubriendo toda la isla. Exceptuando la zona urbana del extremo norte, North End. Los puntos fueron localizados usando un geoposicionador (Garmin eTrex), ocasionalmente fueron movidos para asegurar que todos los tipos de vegetación quedaran adecuadamente representados. Se utilizaron conteos de puntos porque representan una ventaja en hábitats fragmentados y porque facilitan la colección de datos en terrenos abruptos (Buckland et al 2001).

En la isla se reconocen nueve tipos de cobertura vegetal (IGAC-Coralina 1998).En orden de extensión son : bosque ralo asociado con palmas y matorrales (712.66 Ha. 26.33%), cultivos anuales, semiperennes y perennes (382.28 has., 14.12%), plantaciones de palma de coco asociadas con matorrales y vegetación graminoide (333 Has. 12.32%), pastos naturales e introducidos (206.66 Has., 7.52%), manglar (126 has. 4.69%), bosque denso (96.06 ha. 3.55%), rastrojo (60.59 Ha. 2.24%), matorral ralo y denso de porte medio (15.59 Has. 0.58%), graminoide y arbustiva hidrófila (9.53%, 0.35%).Para facilitar el análisis, los datos se agruparon en tres tipos de hábitat:

  • Abierto: Pastos, cultivos y rastrojo.
  • Cerrado: Bosque denso, bosque ralo, plantaciones palma de coco.
  • Manglar.
Cada punto fue marcado con una cinta de color llamativo cada cinco metros en cuatro direcciones diferentes, con el fin de ayudar en las estimaciones de las distancias. Así mismo se midieron distancias desde el punto hasta lugares característicos; como árboles, cercas, rocas etc., los cuales fueron anotadas en mapas de referencia para cada punto, con el fin de a abolir el efecto 'heaping' (Buckland et al 2001) el cual consiste en redondear las estimaciones de las distancias a 20, 25, 35 m etc.

Se practicaron estimaciones de las distancias una semana antes de comenzar la toma de datos. Igualmente se midió la distancia máxima en la cual se podría escuchar el ave utilizando una reproducción del canto del ave con un volumen promedio. Los conteos se realizaron entre las 06:30 a.m. y las 11:00 a.m. visitando entre 6 a 10 puntos cada mañana. Las repeticiones se programaron en un orden diferente cada vez y en condiciones climáticas favorables.Se anotó información sobre viento, nubosidad y precipitación, los datos con lluvia o viento intenso fueron posteriormente descartados.

Los datos de las distancias se tomaron usando el método 'snapshot' o de imagen instantánea (Buckland et al 2001). El acercamiento a cada punto durante la observación se realizó aproximándose cautelosamente al punto y en algunos casos a unos metros de él para no perturbar las aves situadas en el punto mismo. Las estimaciones de las distancias en campo se realizaron lo más exactas posible. Así mismo, se anotó el tipo de registro visual y/o auditivo. Igualmente se tomaron datos como la altura de forrajeo y otros datos de importancia ecológica.

Todos los puntos se repitieron por lo menos dos veces al mes, con el fin de asegurar el número de contactos necesarios para tener una estimación confiable de la densidad y una medida del efecto del cambio de temporada.

Se obtuvieron datos climáticos del IDEAM (2003) para la época de estudio, con el propósito de determinar el punto de corte entre la temporada de lluvia y de sequía.

Se analizaron los datos usando Distance 4.0 (Thomas et al), los cuales fueron truncados a determinada distancia para prevenir la influencia de los valores extremos en el ajuste del modelo (Buckland et al 2001). Los datos originales se agruparon en intervalos dependiendo de la curva de detección para los diferentes tipos de hábitat, colocando atención especial al ajuste de la curva en las distancias cercanas a cero. Posteriormente y se analizaron por estación climática y por tipo de vegetación. Los modelos se definieron a partir del valor AIC (Akaike's Information Criteria) más bajo, el ajuste del modelo también fue probado con la prueba de Chi-cuadrado - X2.

Concienciación de la población local

Encuestas
Se diseñaron dos cuestionarios para evaluar el impacto del proyecto sobre la población local, así como el conocimiento que tiene la misma, sobre la avifauna de la isla y su ecología, en particular del Vireo de San Andrés. Se contactó un grupo de voluntarios entre los 16 y los 19 años de último grado pertenecientes al Instituto Bolivariano, los cuales se encargaron de llevar a cabo las encuestas. La primera en diciembre del 2001 y la segunda en marzo del 2002. Se realizaron varias charlas y salidas de observación para familiarizar a los participantes con el proyecto. Las encuestas se hicieron sectorizadas dentro de la zona rural de la isla, alejada de la cabecera municipal. Los datos fueron ingresados en una base de datos MS Acces para su posterior interpretación.

Trabajo con la comunidad
Con el fin de promocionar al Vireo de San Andrés dentro de los habitantes, se llevaron a cabo charlas y salidas de observación en sectores estratégicos de la comunidad; como iglesias, instituciones educativas, grupos de agricultores y grupos ambientales.

Se contactaron los diversos medios de comunicación, programas radiales, prensa y televisión donde se difundió información acerca del Vireo de San Andrés.

Afiches y plegables del Vireo con una breve descripción de la relación entre el ornitólogo que descubrió a la especie y escribió 'A field guide to the west Indies': James Bond, -nombre utilizado por Ian Fleming para bautizar al superagente 007 como estrategia publicitaria- fueron pegados y repartidos por toda la isla.

Se organizó un concurso de pintura en cuatro categorías por edades dentro de toda la población escolar de la isla en el cual se premiaron a todos los participantes con cuadernos, botones y camisetas con la imagen del ave y con binoculares a los ganadores de cada una de las categorías en un evento de premiación que contó con la participación de un grupo de música tradicional isleña.

Así mismo, se participó en el I Censo Nacional de Aves 2001 desde la isla de San Andrés y en el I Festival de Aves endémicas del Caribe, organizado por la Sociedad para el estudio y la conservación de las aves del Caribe -SCSCB.

Una guía para profesores, con actividades y juegos relacionados con la conservación de V. caribaeus se distribuirá en los planteles educativos de la isla, un casete con los cantos de las aves mas comunes de la isla acompaña esta publicación.


RESULTADOS

Conteos puntuales
Un total de 39 especies fueron registradas en los conteos puntuales durante cinco meses de observaciones. Desde los 42 puntos de observación establecidos, se contaron en total 3516 individuos de los cuales 1230 correspondieron a V. caribaeus. Otras 56 especies fueron registradas durante las salidas de observación realizadas en la isla y en cayos vecinos (Apéndice 1).

El inicio de la temporada seca de acuerdo a los datos del IDEAM (2003), comenzó en enero del 2002, así los datos colectados en noviembre y diciembre corresponden a la temporada seca y los datos de enero a marzo corresponden a la temporada de lluvias. Se tuvieron en cuenta las horas de sol y la nubosidad.

Figure 2
FIGURA 2. Variables climáticas para determinar las estaciones de lluvia y sequía durante la época de estudio.
Noviembre 2001 - marzo 2002.


Los datos se analizaron usando Distance 4.0 (Thomas et. al 1998), las densidades se calcularon usando funciones de detección diferentes para cada tipo de hábitat. Los registros visuales y auditivos para V. caribaeus presentan una función de detección diferente por esto para el análisis se tuvo en cuenta únicamente los registros auditivos por ser los más representativos, debido a que esta es una especie que se escucha más de lo que se observa.

Para el caso de las áreas abiertas, como los pastos, la mayoría de los contactos que se tuvieron cercanos a cero se debió principalmente a que el punto de observación quedó contiguo a una cerca viva que separa dos áreas de pastos. A estos puntos no se les hizo un manejo especial ya que reflejan la influencia del uso de las cercas vivas en este tipo de hábitats sobre la densidad de la especie (Buckland 2000).

Los intervalos de confianza al 95% de las densidades por tipo de vegetación en la época seca no se traslapan entre los datos para cada observador, de lo que se deduce que existen diferencias significativas entre los datos de los dos observadores. Debido a esto se analizaron los datos independientemente para cada observador en esta época. Las densidades de V. caribaeus para la estación seca y lluviosa por tipo de vegetación y observador se muestran en la tabla 2. Los totales están calculados de acuerdo con el área de cada tipo de vegetación. La densidad más alta se registró para hábitats cerrados, así como en manglar. Se encontraron diferencias significativas entre las densidades en hábitats cerrados, abiertos y manglar por falta de coincidencia en los intervalos de confianza a 95%.

Los análisis de las densidades durante la estación lluviosa se calcularon a partir de los datos de los dos observadores, no se presentó una diferencia significativa entre los mismos. Para los datos de manglar la densidad fue calculada usando una función de detección combinada para ambas estaciones, como consecuencia del reducido número de observaciones.

Table 2
Tabla 2. Densidades de V. caribaeus para la estación seca de acuerdo con el tipo de vegetación y el observador. Nota: 1. Área, km2; 2. Densidad, individuos/km2; 3. Error estándar - densidad, ind/km2.

Los valores utilizados para el mapa de la densidad de población se calcularon únicamente con los datos de la estación lluviosa, a partir de la densidad de los dos observadores. (ver figura 3).

Figure 4
FIGURA 3.Mapa de distribución de la densidad de población de V. caribaeus. 2001-2002(círculos rojos). 95% límite de confianza - círculos verdes y azules.

Ecología
Se encontraron dos nidos separados entre si por 20 m, el 18 y el 21 de marzo. Ambos se encontraron a una altura aproximada de 1.8 m sobre el suelo, con 10 cm de largo y de 6 a 7 cm de diámetro, construidos en la horqueta de una rama. El primero en 'Wild chinese root - Wild yam' (Smilax spinosa) y el segundo en 'Man strength' (Morindia roioc). En el primero un individuo fue visto volando alrededor, no se encontraron huevos dentro de él, el segundo contenía dos polluelos sin plumas con los ojos cerrados y dos adultos cantando cercanos a este. El nido construido en una zona arbustiva del sur de la isla, fue abandonado, posiblemente por las intervenciones al mismo por parte de los observadores e interesados que lo visitaron. Se puede dar el caso como V. latimeri en Puerto Rico donde la proximidad de los territorios de anidación a cultivos, pastizales y áreas urbanas o rurales puede disminuir el existo reproductivo de la especie (Tossas 2001)

El Vireo de San Andrés se observó forrajeando a una altura promedio de 2.5 m en todos los hábitats, sin embargo, en áreas de manglar donde el estrato arbustivo es muy escaso se observó forrajeando en alturas de 15 m aprox.

Estrategia de conservación con la comunidad de la isla de San Andrés

Vireo de San Andrés - Chincherry
A los habitantes de la isla les tomó por sorpresa la presencia de un ave endémica y amenazada en San Andrés, motivo que los llenó de orgullo y preocupación. Dentro de la labor de concienciación y el contacto con la comunidad se rescató el nombre local: Chincherry, reservado para unas pocas personas principalmente de edad avanzada, se aclaró en una entrevista radial las diferencias entre el Wish-wish (Coereba flaveola) y el Chincherry motivo de confusión a raíz de la difusión de los afiches y plegables, debido a que la gente reconoció en los impresos a C. flaveola de la cual tienen un mayor referente por ser mas abundante y fácil de observar. A medida que se fue promocionando este nombre en los medios de comunicación, fueron los mismos habitantes los que empezaron a recordar historias, en particular una adivinanza que hace alusión a su nombre:

UP CHINCHERRY
DOWN CHINCHERRY
NOBODY CAN CLIMB CHINCHERRY


--smoke--
Las aves en el contexto sociocultural de la isla de San Andrés

La avifauna ocupa un importante lugar dentro de contexto sociocultural de los habitantes de la isla de San Andrés. A partir de la percepción que tienen los habitantes de las aves se reconoce el proceso de transculturación que se vive en la actualidad. El 98% de los nacidos en San Andrés entrevistados, hacen referencia a nombres de aves en Creol, propios del contexto caribe, como son: Man-o-war (Fregata magnifiscens), Godbird ó Hummingbird (Anthracothorax prevostii), Bald-pate (Columba leucocephala), Grass bird ó grassy (Tiaris bicolor), Nightingale ó Mockingbird (Mimus gilvus), Marcio bird (Elaenia martinica), Chincherry (Vireo caribaeus), Wish-Wish bird ó Yellow-heart, (Coereba flaveola), Dove ó Pigeon (Zenaida asiatica).

Los inmigrantes continentales, que han vivido en la isla la mitad de su vida o menos, tienen como referente la avifauna de su región, algunas de las cuales pueden encontrar semejantes en: la Mirla o Sinsonte (Mimus gilvus), el Toche o Turpial (Icterus leucopteryx), así mismo dentro de su saber común de aves tienen nombres como Negrito (Tiaris bicolor), Canario, Cardenal, Golero, Cocinera, Meriño, Doctorita, Rosita, Torcasa, ajenos para los raizales sanandresanos pero que toman valor en el reconocimiento de las diferencias entre ambas culturas. El ejercicio de conocerlas y divulgarlas evita que se pierdan las tradiciones culturales raizales propias de la cultura caribeña.

Figure 5
FIGURA 4. Porcentaje de personas que reconocen visualmente seis aves características de la isla de San Andrés.

En la encuesta realizada se deduce como la tradición oral en cuanto a nombres de aves propios de la cultura raizal se encuentran amenazados, al mostrar en una lámina cinco especies de aves comunes en la isla se puede notar como la gente reconoce las aves: Anthracothorax prevostii (69%), Mimus gilvus(65%), Icterus leucopteryx (58%), Coereba flaveola (56%), Vireo caribaeus (44% nov 01 - 41% mar 02 ), Tiaris bicolor (31%) (ver figura 4), pero no hay un consenso en cuanto a sus nombres, la mayoría de estos se tienen trastocados o se desconocen en idioma creol, y en algunos casos se han adoptado los nombres en español.

De las aves más llamativas en la isla, el God bird o Humming bird (Anthracothorax prevostii) que en Providencia se le conoce como Doctor bird, aunque es un pequeño porcentaje el que recuerda a esta ave por sus nombres caribe God bird (10%) y/o Humming bird (2%), la mayoría de los sanandresanos se refieren a él como Picaflor (25%) o Colibrí (10%) y el nombre dado es independiente del sector donde viven, lo que quiere decir que la población raizal está adoptando referirse a esta ave de una forma más universal (ver figura 5).

En el caso de Coereba flaveola, los sanandresanos la reconocen principalmente como Yellow-Heart bird, seguido por Wish-wish, nombre con el que se le conoce ampliamente en las islas del caribe. Esta es el ave más común en la isla y frecuentemente se confunde su nombre con Banana bird (Icterus leucopteryx) y October bird (Golondrinas), esto comprueba que la tradición oral en cuanto a la avifauna de la isla existe, pero con una serie de confusiones, debido al cambio en la valoración del espacio de la isla.En la actualidad el entorno natural se comparte muy poco en familia. Cabe notar que nombre como Barriga llena o Yupi son ajenos e introducidos por las cultura continental que poco han penetrado en las costumbres isleñas.

a) Figure 6a b)
FIGURA 5. Anthracothrax prevostii. Nombres con los cuales reconocen al ave según a) el lugar de procedencia y b) el sector donde habitan en la isla las personas encuestadas.

En 1948 James Bond visita la isla de San Andrés durante la expedición Catherwood-Chaplin West Indies, donde anota: Coccyzus minor abbotti es común en Providencia pero raro en San Andrés. Este cucú es conocido dentro de los isleños como "Old Man bird" (Bond 1950), de la misma forma se refieren a su pariente cercano Hyetornis pluviales cucú en la isla de Jamaica, ave de la misma familia endémica para dicha isla (Bond 1993).No es de extrañar que del intercambio sostenido con Jamaica en la época de los piratas ingleses y la extracción de madera en el siglo XVII se deduzca el hecho de compartir este nombre. Cabe señalar que más de cincuenta años después la mayoría de los isleños se refieren a otra especie totalmente diferente: Mimus gilvus (31%), el nombre Nightingale originario se conserva pero en menor proporción (15%). Este es un ejemplo de cómo se han ido intercambiando a través del tiempo los nombres originales de las especies. Se ha introducido las palabras Sinsonte o Mirla por de parte de los pobladores continentales, una parte de la población sanandresana se refiere de ese modo a la especie (3%), mientras que en el sector de San Luis se conserva en mayor proporción el nombre de Nightingale.

Tiaris bicolor tradicionalmente ha sido conocido en el contexto caribe insular como Grass bird que puede a su vez se ha derivado a Grassy en la isla. Esta ave aunque común es poco reconocida en la isla (31%) y esto se confirma por la gran variedad de nombres que le atribuyen y la confusión a la cual pueden llegar, gran cantidad de sanandresanos la denominan Wish-wish o God bird, Black bird. Los continentales prefieren referirse a ella como Canario, Negrito o Azulito con la que se refieren a Passerina cyanea, especie migratoria que se puede confundir por su coloración de invierno. Ambas especies son apetecidas por este sector de la población para ornamentación por su plumaje reproductivo y su canto.

Icterus leucopteryx es ejemplo de una especie inconfundible a lo largo del tiempo, es única en la isla por su tamaño, su bello canto y su color amarillo llamativo a lo cual se le debe atribuir su nombre Banana bird, Toche o Turpial son los nombres con los que se conoce a sus parientes de la porción continental colombiana. En todos los sectores es éste nombre el que predomina.

De la necesidad de un símbolo en la comunidad de la isla
En el proceso de averiguar que tanto conocían a Vireo caribaeus en la isla se estableció para noviembre 2001 que el 44% de las personas encuestadas reconocían al ave una vez la veían en la lámina, generalmente era denominada Grass bird/Grassy (Tiaris bicolor) (14%), Wish-Wish (6%), Brown bird (4%) o Chincherry (2%) el cual resultó ser el nombre tradicional del ave. Es un ave que se puede confundir fácilmente, porque observarla y reconocerla requiere un poco de tiempo al aire libre.

Cuando se les preguntó a algunos de los residentes de la isla de San Andrés sobre la importancia de las aves alguien respondió: 'las aves le dan al cielo otro look'. La mayoría de las personas encuestadas reconocen la belleza (69%) de las aves como el principal argumento de importancia, inconscientemente estos animales llaman su atención y despiertan su simpatía. Algunos que dejan ver el compromiso que representan para ellos en relación con su entorno, no dudan al decir que su importancia se debe a que son un símbolo para la isla (23%), además las reconocen como únicas (13%), hay quienes poseen conocimientos mas profundos y certeros en cuanto a la importancia de las aves, decir que hacen parte de la naturaleza es reconocer que existe un lugar para ellas (9%), así mismo, hacer conciencia del grado de amenaza en el que se encuentran es reclamar su permanencia (9%). Aunque solo una minoría es conciente de que la función que cumplen dentro del ecosistema es finalmente su razón de existir (2%) (ver figura 6).

Figure 7
FIGURA 6. Orden de importancia de las aves para los habitantes de la isla de San Andrés.

Vireo caribaeus
Con relación a la existencia de un ave única para la isla de San Andrés, la gran mayoría respondió de manera negativa (83%), las aves que reconocían como exclusivas fueron Brown bird, Colibrí y Negrito (2%), October bird (4%), Sinsonte(2%). Vireo (4%) fueron una de las respuestas de aquellas personas entrevistadas cercanas al proyecto en su inicio. Para marzo, luego de realizada la campaña de divulgación en los medios de comunicación, como radio, televisión, prensa, repartir plegables, colocar afiches en lugares estratégicos, y convocar en todos las escuelas y colegios a un concurso de pintura, respondieron que Chincherry (23%), Vireo (17%), Wish-Wish (2%), se mencionaron como aves únicas para la isla en muy pequeñas proporciones a Old man Bird, Nightingale o Sinsonte. Durante el tiempo del proyecto, menos de la mitad (41%) de los encuestados respondió que no sabían sobre la existencia de un ave única para la isla, lo que comprueba que en los tres meses que duró la campaña de divulgación, un sector de la población (40%) se apropió del ave que habita únicamente en la isla de San Andrés: Chincherry o Vireo como algunos se refieren a él por su nombre científico (ver figura 7).

Figure 8
FIGURA 7. Resultados de las encuestas en noviembre 2001 y marzo 2002.
Se observa como cuatro meses después de la primera encuesta Chincherry es el nombre que predomina.


Medios de comunicación
Los medios de comunicación jugaron un papel muy importante en la difusión de la información acerca del ave, en radio se contactaron cuatro emisoras, siete programas con enfoques y público diferentes con nueve salidas al aire. A nivel local salió publicado un artículo sobre la importancia del ave y del proyecto (Moreno 2001), a nivel nacional UnPrograma publicó en primera página un artículo sobre el ave como un nuevo símbolo para la isla (Unimedios 2002), a nivel internacional en la revista Mundo Avianca salió un artículo promocional sobre la isla, acerca de una reseña sobre el ave (Garcia 2002) e igualmente en Temporada, revista promocional de distribución gratuita para el turismo de gran incidencia dentro de la población isleña (Moreno 2002). Así mismo, la televisión fue el medio mas importante de divulgación, porque permitió una visión real del Vireo y su entorno. De los mismos productores de televisión nació la idea de hacer notas sobre el ave. A nivel local dentro del programa de fortalecimiento de las raíces culturales, People & Culture. Como resultado de éste se alcanzó un nivel de aceptación del ave, del proyecto y de los investigadores por parte de la comunidad raizal de la cual se obtuvo bastante colaboración en campo. Dentro de las alianzas de promoción e intercambio turístico se grabó una entrevista para el programa Guadua, Café y Mar del canal regional del eje cafetero, TeleCafé, así mismo el Chincherry fue motivo de documentales que buscan rescatar los valores y tradiciones culturales donde cada habitante de la isla es protagonista.

Concurso de pintura
Para alcanzar a difundir la información dentro de toda la población escolar de la isla, se realizó con el apoyo del Instituto de Estudios Caribeños, un concurso de pintura, para el cual se repartió dentro de todos los jardines, escuelas y colegios de la isla las bases del mismo junto con el material divulgativo, afiches, plegable y botones. Durante este proceso se observó como gran parte de los docentes se motivaban con la idea de tener algo nuevo para enseñar a sus alumnos. De ahí surgió la idea de escribir una guía bilingüe en la cual se basaran los profesores para enseñar sobre el Vireo a sus alumnos.

El 62% de los planteles educativos participaron en el concurso con un total de 519 trabajos, entre los cuales se destacaron óleos, un modelo en plastilina y un colage en técnica filigrana que recibieron una mención de honor por su excelente trabajo, el jurado calificador estuvo a cargo de Simonetta Vinaccia y Ernesto Lynton artistas residentes en la isla. Los ganadores de las cuatro categorías fueron Nicolas Borray Correal (6 años) del Jardín Infantil Picardías, Felipe de Jesús (9 años) de la Escuela El Carmelo, Krexor Hernando Amador (12 años) del Instituto Bolivariano y Orlando Mona Pinzón (18 años) del Centro de Atención Especial Orange Hill.

Se realizó durante una semana la exposición de los dibujos en las instalaciones del Instituto de Estudios Caribeños, Sede San Andrés de la Universidad Nacional, la ceremonia de premiación contó con la presencia de la directora de la sede, los jurados, los investigadores y cerca de 100 personas entre concursantes y familiares. El Defensor del pueblo, Fidel Corpus, se dirigió al publico en nombre de la comunidad isleña y agradeció la labor de conservación realizada en la isla. Se contrató al grupo musical conformado por reconocidos músicos locales con Ben Green en la guitarra, el cual fue el encargado de amenizar el evento. Todos los participantes fueron premiados con cuadernos del Chincherry, botones, se repartieron camisetas para trabajos sobresalientes y los ganadores recibieron binóculos para motivarlos a la observación de las aves.

Agricultores
Por otro lado, se concretaron reuniones con los agricultores de la isla, por ser su trabajo el que afecta directamente el hábitat del Vireo, con el objetivo de alertar sobre la existencia de esta especie a la hora de limpiar los terrenos para cultivar. Estos agricultores son principalmente raizales, los cuales no poseen una cultura agrícola marcada, solo realizan siembra de subsistencia. Algunos de los agricultores como el grupo Infaunas del Cove, desde hace poco se reúnen a sembrar para obtener de la tierra alimentos y lograr sacar dinero de esta actividad. Aunque la siembra sin planificación y control puede ser la principal causa de deforestación, no se puede evitar con charlas sobre especies en peligro de extinción; mientras no se de solución a la pobreza que enfrenta la población no se podrá garantizar la conservación de la biodiversidad, ya que ésta reduce la capacidad que tienen los individuos para utilizar los recursos de manera sostenible e intensifica la presión sobre el ambiente (Burbano 2000).

Eventos, charlas y educación
Debido al conflicto cultural que enfrentan los pobladores de la isla, la comunidad raizal se ha tornado celosa con respecto a los continentales, pues a ellos atribuyen la perdida de identidad cultural y el grado de pobreza y desempleo que afrontan. El Vireo resultó ser un buen motivo para introducirse en el mundo de los más radicales, todos los frentes sociales recibieron la noticia con agrado y aceptación. En un principio se pensó que las iglesias serían centros de congregación importantes para divulgar información, pero no fue así, la gente que asiste es en su gran mayoría personas de avanzada edad que no están interesados en salir al campo a observar aves.

A la campaña de conservación se unieron varias personas interesadas en proteger los recursos naturales, así como a la cultura de la isla en las cuales se centraron los esfuerzos de divulgación. Estas personas actúan como multiplicadores de la información por las diferentes labores que realizan. Las charlas dadas a los alumnos del curso de Recursos Ambientales Sostenibles, entre los cuales estaban, guías turísticos, hoteleros, agentes de viajes y alumnos de décimo grado con énfasis en turismo del Colegio CEMED, fueron invitados por José Hooker, profesor de ecología del SENA seccional San Andrés y de turismo ecológico del INFOTEP. José Hooker es una de las pocas personas en la isla que realiza salidas de campo en la isla, a la vez que enseña sobre la fauna y la flora de la isla, a raíz del encuentro con él, el Vireo quedó incluido dentro de su repertorio.

Los alumnos de once grado, promoción 2002, del Instituto Bolivariano: Jonathan Silva, Shary Rodríguez Belafonte, Crosby Lever, Mishell Jackson, Marinela Martinez, Jennifer Mesa, Jerald Pomare, Keysha Taylor, Nefftalee Taylor , Kevis de la Cruz y Criss Pomare, colaboraron en el proyecto desde su inicio con las dos encuestas realizadas a la comunidad para medir el conocimiento de la avifauna y en particular del Chincherry. Luego de la campaña de divulgación, realizaron una estupenda labor dentro de la comunidad, ya que con su compromiso y motivación transmitieron la importancia de la existencia y la conservación del Vireo a sus compañeros de colegio, mediante charlas realizadas por ellos mismos y salidas de observación. Estos jóvenes viven en cercanías de la laguna Big Pond, en la Loma Barrack, siempre han tenido contacto con la naturaleza, serán una pieza clave en el futuro de la conservación de las aves y de la tradición cultural, así como para preservar los nombres nativos de las mismas.

Salidas de observación
Conformar un grupo de observadores de aves en la isla no es tarea fácil, debido a que en la isla es costumbre no madrugar, mas bien el día acaba tarde. Se realizaron un total de doce salidas de observación, motivadas en su mayoría por los grupos de participantes a las charlas ofrecidas. La falta de Guías de las Aves de las Indias Occidentales y de binóculos hace difícil iniciarse en el mundo de la observación de las aves, sin una persona que conozca del tema. Fruto de las salidas de observación, se obtuvieron datos valiosos como el nombre local de la especie, la adivinanza popular. Igualmente se participó en el I Censo Nacional de aves y se capacitó en la observación del Chincherry al personal del IEC, a alumnos y profesores de colegios, el SENA y a las directivas de importantes instituciones como el IEC, Coralina y el Ministerio del Medio Ambiente.

Iniciativas posteriores a la duración del proyecto
Henrietta's Fundation, asociación sin ánimo de lucro que busca rescatar las tradiciones de la isla, a cargo de Gustavo Guzman, emprendió la tarea de realizar documentales sobre la anidación de Chincherry (Vireo caribaeus) y de God Bird (Anthracotorax prevostii hensersoni) La riqueza faunística de la isla lo motivó a idear el proyecto: Día de las Especies Endémicas del Archipiélago-DEEA con el cual logró que el gobierno local estableciera la celebración oficial de este día el último domingo de julio de cada año mediante el decreto 175. El evento se celebró por primera vez el 4 de agosto 2001, con varias actividades como, concursos en las áreas de pintura, video, cuento y fotografía con el interés principal de que los habitantes del archipiélago reconozcan la importancia de las especies con las que conviven mediante la institucionalización de un día (DEEA) dedicado a celebrar y aprender de la fauna. El ganador del concurso fue un cuento, el cual fue publicado por el periódico de la isla Opiniones el día jueves 5 de septiembre de 2002 (Ver www.opiniones.org).

En diciembre 2002 Henrietta's Fundation, inició el proyecto: Guía parcial de especies del Archipiélago - GUIPESA, que consiste en una guía enfocada hacia estudiantes, en la que podrán consultar las especies por nombre científico o por nombre local. Esta Guía se compone de un libro y un disco compacto. Igualmente, se está adelantando con la Secretaria de Educación de la Gobernación Departamental la segunda versión del "DEEA-Día de las Especies Endémicas del Archipiélago la cual incluye a Providencia para hacer honor a su nombre.

El Instituto de Estudios Caribeños -IEC, sede San Andrés de la Universidad Nacional de Colombia adelanta una importante labor al apoyar iniciativas de conservación enmarcadas dentro del área de educación ambiental del Jardín Botánico, como es el caso de éste trabajo y el realizado por Germán Forero, estudiante de biología de la Universidad Nacional sobre la tortuga Swanka: Kinosternon scorpioides albogulare cuyo único sitio de distribución en Colombia es San Andrés y se encuentra clasificada como vulnerable (Castaño & Forero 2002 ).

En el marco del primer festival de las aves endémicas del caribe realizado entre el 22 de abril 2002, día de la tierra y el 22 de mayo 2002, día de las aves migratorias, organizado por la Society for the Conservation and Study of Caribbean Birds -SCSCB. Los alumnos del colegio bolivariano realizaron una serie de charlas sobre el Chincherry en varios colegios con énfasis en educación ambiental entre ellos el Colegio Luis Amigó, dentro del reporte de las actividades para el año 2002 realizado por Adrianne G.Tossas Coordinator, Caribbean Endemic Bird Festival (agtossas@hotmail.com), hace referencia a la motivación de participar en el festival del año 2003. Las actividades que se realizaron en la isla no fueron reportadas porque los alumnos del Instituto Bolivariano no tienen acceso fácil a Internet, así que no pudieron establecer contacto con el coordinador del evento para el año 2002.

DISCUSIONES Y CONCLUSIONES

Debido a las diferencias significativas entre los datos de los dos observadores la densidad de población de V. caribaeus en la isla de San Andrés queda entre 558.414 (± 101) - 2760.66 (± 436) Ind./km2.

Sin embargo, sigue siendo claro que la población no se encuentra en disminución como ha sido inferido por el grado de amenaza que en que se encuentra (Rosselli & Estela 2002, Hilton-Taylor 2000), al parecer la degradación del hábitat no ha incidido directamente en la abundancia de la especie en los últimos tres años. La población de se mantiene estable con respecto a las estimaciones realizadas previamente por Rosselli (1998), así mismo V. caribaeus es la segunda ave más común en la isla después del Wish-wish (Coereba-flaveola) la cual muestra una elevada densidad para San Andrés 2214 ind./km2 comparada con los 1200 Ind./km2 reportados por Wunderele (1984) en Puerto Rico.

Al parecer la población de V. caribaeus se ha mantenido abundante luego de las importantes transformaciones que ha sufrido la vegetación de la isla a lo largo de la historia de su colonización. Es la especie más común en los tipos de vegetación mas comunes en la isla: bosques, plantaciones de palma de coco y arbustos y como lo determinó Rosselli (1998) las cercas vivas representan un factor fundamental en la supervivencia de la especie porque pueden funcionar como puente de comunicación entre las diferentes poblaciones y los fragmentos de vegetación.

En este sentido V. caribaeus no sigue el patrón que las especies raras tienden a tener unas densidades bajas de población, por lo menos si tienen un rango geográfico reducido (Lawton 1995 citado en Gaston & Blackburn 1996). Debido a esta condición, como asegura Rosselli (1998), la especie ocupa rangos amplios de distribución y está presente en todos los hábitats como lo manifestado por Cody (1985) para las aves isleñas.

V. caribaeus se distribuye a lo largo de todas las áreas no-urbanas de la isla. Como una tendencia general se favorece de áreas de bosque y vegetación arbustiva, sin embargo, existe una amplia diferencia entre las densidades de puntos de un mismo tipo de vegetación, esto se puede deber a la alta fragmentación de la vegetación, igualmente por que las áreas de muestreo en su mayoría estaban influenciadas por el efecto de borde y el de sus hábitats vecinos. En áreas urbanas V. caribaeus no es un ave de jardín común, sin embargo, es oída con alguna frecuencia en cercanías de establecimientos rurales.

Su distribución parece no haber cambiado desde el estudio realizado por Barlow & Nash (1985) si se toma el área de 17km2 dada en esta ocasión equivalente a las dos tercios sur de la isla y no únicamente al tercio sur, correspondería prácticamente al área rural de la isla donde el V. caribaeus continua ampliamente distribuido.

La mayoría de los hábitats presentes en la zona rural son de suelos inapropiados para el cultivo, de elevada pendiente o de baja fertilidad permiten únicamente cultivos de subsistencia (yuca, batata, ñame), y como las tradiciones agrícolas no son generalizadas en toda la cultura raizal, no son transmitidas a las nuevas generaciones, las cuales prefieren otras formas más fáciles y rentables de conseguir dinero como lo es el turismo , lo que a largo plazo no representaría una amenaza, como sí lo sería determinar nuevas zonas para urbanizar.

Los esfuerzos encaminados hacia la conservación de la biodiversidad no deben ser ajenos a los problemas sociales que enfrenta la isla y viceversa, es por esto que mientras no se solucione el conflicto social y se reduzca y controle la densidad poblacional en la isla, la calidad y la cantidad de los recursos naturales van a verse implicados. A pesar de esto, en la última dedica existe un creciente interés en la isla por alcanzar un equilibrio entre el hombre y la naturaleza como lo propone la reserva de biosfera Seaflower. Es este cambio en el pensamiento del hombre el que puede lograr que las futuras generaciones gocen de un ambiente natural con una elevada calidad de vida.

La parte mas valiosa de este proyecto corresponde al trabajo alcanzado con la comunidad, la cual se mostró receptiva ante la presencia de este nuevo símbolo en la isla, endémico y en peligro de extinción, al igual que la cultura raizal. De la misma manera, las aves son un elemento muy útil para rescatar las tradiciones populares, porque detrás de ellas existen numerosas historias que recuerdan el proceso de colonización de la isla. Entender que existen diversos nombres para referirse a ellas es reconocer que la isla posee diferentes culturas y que cada cultura merece ser reconocida para evitar que solo una prevalezca.

Sin pretender lanzar al ave como un símbolo de la isla, este fue el sentido que le comenzaron a dar implícitamente los habitantes; la comunidad raizal se reconoció endémica al igual que el ave (F. Corpus com. pers). En tal sentido la historia común desempeña un papel importante en la creación de la identidad y el desarrollo de un sentido cultural de pertenencia, situación necesaria para conservar ambos patrimonios.

El concepto de símbolo puede servir para crear el concepto de aviturismo, atraer turistas interesados en observar esta ave exótica y a su vez disfrutar de todas las maravillas de la isla en forma de turismo ecológico, podría abrir un nuevo mercado. Entorno a la relación hombre-naturaleza, el Chincherry como símbolo, es un buen punto de partida; conocerlo implica necesariamente detenerse a contemplar el medio natural y valorar el espacio. Por su condición de libertad todos los habitantes pueden tener contacto con el ave, por lo tanto, todos la pueden reconocer, este puede ser un puente de unión entre las diversas culturas que se encuentran. Para todos es el mismo Chincherry, el cual hace parte de su territorio y del cual pueden empezar a construir una identidad conjunta, basado en diferentes maneras de concebir el medio ambiente.

A través de la campaña de concienciación, el Vireo de San Andrés tomó un valor dentro de los habitantes, quienes empezaron a sentirse orgullosos de su presencia y a motivarse por conocer más acerca de su Chincherry. San Andrés tiene algo que Providencia no tiene, por primera vez ésta isla es protagonista dentro del Archipiélago. El éxito del trabajo se refleja en las múltiples actividades que se generaron posterior a la salida de los investigadores de la isla, como el Día de las Especies Endémicas del Archipiélago - DEEA, la participación del I Festival de las Aves Endémicas.

Elevar el sentido de pertenencia, despertar el interés de conservación y lograr una apropiación de la especie por parte de la comunidad, son factores importantes para el futuro de la conservación de V. caribaeus y las demás especies de interés en la isla como son Anthracotorax prevostii, Mimus gilvus (especies de interés genético) Columba leucocephala y Leptotila jamaicensis (especies representativas del caribe).

Incluir el concepto de conservación desde los primeros etapas escolares es la herramienta más valiosa de conservación, son ellos ahora los encargados de enseñar a sus padres y abuelos sobre la importancia del Chincherry. La guía de profesores diseñada especialmente para instruir a los profesores sobre la enseñanza, de una manera didáctica, estará disponible en todos los colegios y escuelas y por su fácil reproducción permitirá hacer copias de las actividades para entregar a los alumnos. Estas guías alcanzaron una gran popularidad entre los profesores. Guías adicionales de especies en peligro se podrán desarrollar para cada uno de los proyectos de conservación de la biodiversidad de la isla.

Este proyecto jugó un importante papel en todas las generaciones futuras de San Andrés, al generar una conciencia sobre la importancia de conocer y conservar la biodiversidad y el entorno natural.

Hace falta realizar jornadas dentro de las escuelas que impliquen observar la naturaleza, aprender a reconocer el ave, que en una gran mayoría de las veces solo es cuestión de dar una vuelta por los alrededores. Hace falta fortalecer grupos de observación de aves, durante periodos más largos hasta lograr crear una conciencia elevada sobre la conservación de este patrimonio natural dentro de los habitantes de la isla.

En conclusión la perspectiva del Vireo de San Andrés no es tan trágica como la reportada en las listas rojas de especies amenazadas , la especie tiene una capacidad de adaptarse a los cambios de vegetación y su población no muestra evidencias de haber disminuido en los últimos treinta a años. Sin embargo, su muy restringido rango de distribución es una amenaza permanente. Aunque las mayores amenazas que enfrenta la isla son la falta de educación dirigida hacia el conocimiento y respeto a la naturaleza, así como poner en practica el concepto de desarrollo sostenible y garantizar a los habitantes una optima calidad de vida en esta sobrepoblada isla. En la actualidad existen entidades como el IEC, Coralina y la Gobernación, las cuales presentan un elevado interés por la preservación del ambiente. Es indispensable utilizar ese entusiasmo en programas que favorezcan la conservación de la biodiversidad terrestre de la isla, los cuales no deben estar alejados de los aspectos sociales que enfrentan los pobladores de la isla y deben formar parte de los planes y programas de desarrollo.

AMENAZAS POR NIVELES DE PRIORIDAD

  • Depredación por especies introducidas - Rata (Ratus ratus); Lobo pollero (Tupinambis teguixin), Maria Mulata (Quiscalus mexicanus).
  • Destrucción del hábitat, la crisis económica ha incentivado a los isleños a cultivar, hábitat en el cual V. caribaeus presenta una reducida densidad comparada con otros hábitats.
  • Urbanizaciones, este tipo de solución al problema de sobrepoblación y hacinamiento sería catastrófica para el ave si no existe una planeación adecuada, donde se alteren áreas con el tipo de hábitat preferido por la especie. A medida que se reduzca el rango de distribución se limita la especie y se hace más susceptible a la extinción. En la actualidad están canceladas las licencias de construcción en la isla.
  • Catástrofes naturales. Este tipo de amenaza afecta los habitantes y todas las especies endémicas o casi endémicas de la isla. Por lo general los huracanes tienen mayor incidencia en las especies frugívoras y nectarívoras pues suplir los requerimientos alimenticios de las especies luego del suceso es más difícil para este tipo de especies que para las insectívoras.
  • Recreación. Cazar aves con piedras o caucheras es una ocupación favorita entre los niños en la isla de San Andrés, en Jamaica esto ha dejado que las aves sean raras alrededor de las áreas rurales (Haynes et al 1989)
  • Jaulas. Por el elevado y constante tráfico de especies de aves entre el continente y la isla de San Andrés es probable que V. caribaeus sea capturado por ser único, aunque su dieta basada en insectos, su coloración poco llamativa y su canto poco elaborado harán poco rentable esta especie en este comercio ilegal.
  • Subsistencia. Aunque esta situación no representa una amenaza mayor, existen reportes de niños que comen aves pequeñas como V. caribaeus. En otras comunidades en Colombia, aves de este tamaño son cazadas para alimento (M. Toro com. pers.)


RECOMMENDACIONES PARA LA CONSERVACIÓN

Global
  • Cambiar la categoría de amenaza a vulnerable VU (D2), dado su restringido rango de distribución.

Institucional
  • Concertar reservas de la sociedad civil para crear áreas protegidas para prácticas fines didácticos, contemplativos y de turismo ecológico, favorecer con exención de impuestos a las personas dueños de terrenos que se acojan a esa posibilidad.
  • Controlar el tráfico ilegal de especies y monitorear las poblaciones de la Maria Mulata la cual lleva aproximadamente de 2 a 3 años en la isla, por ahora su abundancia es localizada pero puede existir un explosión demográfica de esta especie omnívora y depredara.
  • Continuar con la publicidad de V. caribaeus y demás especies y subespecies de interés para la isla. Realizar campañas de concienciación acerca de las especies residentes y de la importancia de la isla en la ruta de las aves migratorias.
  • Promocionar al Chincherry como símbolo de la isla, incluirlo en logos de compañías, promocionar internacionalmente como atractivo turístico.
  • Mayor colaboración interinstitucional dentro de la isla, crear objetivos comunes, unir esfuerzos y proyectos, etc…

Local
  • Permitir la regeneración arbustiva natural, intercambiar áreas de cultivos, erradicar los pastos introducidos, fortalecer el uso de cercas vivas en los linderos.
  • Apoyar el fortalecimiento de grupos locales de observadores de aves, en la actualidad, Henrietta's Fundation y los grupos ecológicos del Instituto Bolivariano y el Colegio La Sagrada Familia han empezado a interesarse en el tema.
  • Vincular a la Isla de San Andrés dentro de los proyectos del caribe que adelanta BirdLife International, la Sociedad para la Conservación y Estudio de las Aves Caribeñas (SCEAC), entre otras para fortalecer las campañas de conservación a nivel Caribe.
  • Crear un programa de entrenamiento de jóvenes como guías turísticos para el reconocimiento de la fauna y la flora local.
  • Como parte del proyecto Jardín Botánico de la Universidad Nacional Sede San Andrés, diseñar un proyecto de jardines amigos de las aves, con especies nativas como una alternativa al uso de jaulas y así ofrecerles mas recursos a las aves.
  • Campañas de recuperación de la tradición oral recopilando nombres locales para aves, plantas, etc.
  • Publicar una guía de las aves de San Andrés y Providencia, en la actualidad existen personas que han trabajado en este tipo de proyectos (Thomas McNish).

Para pedir los apendices y informe completo, escriba al postmaster.


AGRADECIMIENTOS

Este proyecto fue financiado por el Instituto de Estudios Caribeños, IEC - Sede San Andrés, Universidad Nacional de Colombia. Becas 100% Fund-Fauna & Flora International. Becas para la conservación de especies amenazadas del Instituto Humboldt, Idea Wild y Christopher Helm (A&C Black Publishers Ltd.) por autorizar el uso de la ilustración del ave. Agradecemos a Coralina por el permiso de investigación, el mapa de cobertura vegetal, los eventos organizados y los contactos, a Richard Ranft London Library por la grabadora de sonidos. A los jóvenes del Instituto Bolivariano: Shary Rodriguez, Jonathan Silva, Keisha Taylor, Mishell Jackson, Crosby Lever, Jerald J. Pomare, Criss Pomare, Marinela Martinez, Jenyfer Meza, Kevis De La Cruz, Neftalee Taylor y a la profesora Luz Amparo Sanabria; Henrietta's Foundation: Gustavo Guzman y Julian Hermida, Fidel Corpus y People & Cultura, Job Saas e Infaunas, Jose Hooker- SENA y al Grupo Ambiental de la Sagrada Familia y Laura Lizcano, Eduardo Peterson y Thomas McNish por su ayuda dentro de la comunidad y su interés en la conservación. A Santiago Moreno, Adriana Santos, Osmani Castellanos, Lisa Hayes Raquel Sanmiguel, y a todo el personal del IEC. A Juan Manuel Prada por su ayuda en campo. A F. G. Stiles por las sugerencias en los análisis. A Paula Caicedo por la revisión del manuscrito final. A los medios de comunicación de la isla y a todos los periodistas que adjudicaron un espacio para la divulgación. A todos los niños y jóvenes participantes en el concurso de pintura, grupos, iglesias e individuos que nos colaboraron.

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